Ahora, poneros en situación, estáis tan tranquilos y de pronto, os llega vuestro hij/a con una herida o llenos de sangre sin saber de dónde sale.
¿QUÉ HACEMOS?
- Mantener la calma. De nada nos sirve saber lo que hay que hacer, si ponemos el grito en el cielo, les regañamos o nos ponemos nerviosos. Más que nada, porque los peques ya están nerviosos de por sí y nosotros les ponemos más.
